El miércoles pasado Fito Páez estuvo en Colombia ofreciendo uno de sus ya comunes por estos lados conciertos. Entre otras cosas, el despelucao este se ha hecho una fortuna en nuestra tierra, calculo que dos terceras partes de su patrimonio corresponden a préstamos de jovenes en éxtasis o ahorros de viejos melancólicos. El tipo viene algo asi como cada tres meses y cuando esta de buen genio sigue el recorrido Bogota-Cali-Medellín, cualquier escenario lo cunde de gente hasta las polainas. Gente llorando vestida con camisas de cuello pajarito y trajes muy al estilo Mariposa Tecnicolor, gafas de marco grueso y una sensacion de argentinicidad que hace que toda esta muchedumbre emule (por software, si fuera por hardware seía simulación) el hablado argentino que tanto nos ( o me) enloquece en su versión femenina. Bueno, resulta que el argentino, Fito, tiene un guitarrista llamado Gonzalo Aloras, un chino que nació en Rosario y a quien le dió por irse despegando de la teta de su mamá Fito en busca de nuevos rumbos, en pocas palabras se está promocionando en solitario mientras continúa tocándole a Fito. La más judía de las jugadas, no? No tiene pierde!. Cuando vi los carteles promocionales de Aloras me pareció que tenía cabeza de becerro, pero luego me daría cuenta de que en realidad era más por el maquillaje, en realidad tiene la típica pinta de roquero argentino, de esos que se claman 'Padres del Rock en Español'. Mi amigo de casi toda la vida (16 años!) se llama Mario Andrés y hace un tiempo se le ocurrió la brillante idea de que para salir de la olla (en la que tambien estoy sumido) sería bueno volverse promotor de conciertos. La historia de sus locuras y de como un tipo mono pero con afro, narizón, flaco, amante del Rock en español (específicamente en la variedd argentina) y vecino de un gato conocido en la oleada blogger como Drayru logró codearse con los productores argentinos y conformar junto a otro socio Dejavu Producción, la dejo pa' después ya que es como larga y se me aburre la gente. La idea es que Mario Andrés era el encargado de proveer la infraestructura para que el antes becerro, ahora rockero Aloras realizara su debut musical en Colombia. Se quería algo sencillo pero emotivo, al tipo no le interesaba ganar plata ya que es conciente de su anonimidad, su estrategia es ir ganando recordación entre los fanáticos para tantear si hay o no nivel como pa' lanzarce al abismo. Lo planeado era que después del concerto de Fito en el que Aloras sería una vez más guitarrista, éste iría a un bar llamado Lord Gamba ubicado en la populosa zona roza de Bogotá donde dejaría de ser el secundario para convertirse en protagonista. Todo se dio como debía y como a eso de la media noche llegó Aloras al bar a hacer lo suyo. En mi humilde concepto el tipo tiene madera, pero madera argentina, no pegaría en otro lado, su música es muy específica y trata de ser inteligente pero lo logra en base a la confusión de sus letras. Bueno, otro día hago derroche de mi reconocido y singular conocimiento musical... Como a la 1:30 del jueves, llego Fito y su corte para ver el espectáculo de su joven pupilo. Hubo efervecencia de parte del público, murmuros, miradas, movimientos. Como amigo del productor (Mario) con todo y este cuerpo decadente, me tocó hacer de guardia (o algo así) para velar porque Fito tuviera al menos un roto por donde respirar en medio de tanto indio jodiéndole la vida cuando él lo único que quería era tomarse una cerveza y ver a su amigo. -Dejeme hablar con él, yo se que el me quiere escuchar- Me decían. A lo que yo contestaba en un aire elocuente y conciliador: Coma mierda!. Cuando logramos calmar a la gente y el tipo pudo sentarse a tomar y a escuchar, lo comprendí. La gente famosa se vuelve irremediablemente pedante de tanto tener que soportar a cualquier pendejo que cree que uno quiere hablar con él, gastarle cerveza, firmarle autógrafos en las nalgas, presentarle a la farándula, dedicarle canciones y dejar que se le coma a la esposa. Piénsenlo aquellos que se adentrarán en las fauces de la fama: Juan Camilo con su aspiración presidencial para el 2014-2018 y Hernán con su banda de Tecno Metal PunkFónico, que será el ritmo de moda en el 2010. La fama no es tan buena como se creyera. A las 3 de la mañana la vaina se acabo, sin embargo los argentinos se querían quedar a 'seguirla'. Nos dimos a la tarea de echar a la orda de impíos que reinaba en el lugar. Ya entrados en confianza las vainas se relajaron, Fito se puso a hablar con Mario y otra gente, mientras que su banda hacía lo propio. Yo descancé y jarté cerveza. Personalmente el hombre no es mi ídolo, asi que no me interesaba acecharlo con preguntas sin sentido. Acababa de entrar al baño (si es que se puede llamar baño a un orinal para metaleros) cuando el mismísimo Fito entró. - Fito: Este es un meadero, no? - Arturo: Orinal le decimos por acá. - Fito: Bueno, da igual. El empieza a hacer el esfuerzo por orinar en el canal dispuesto para ello mientras yo me acerco al hinodoro y hago lo propio. - Arturo: Mierda!, No, no puedo concentrarme en orinar cuando hay un bloque de mierda mirandome allá abajo. Digo con indignación al ver que éramos tres y no dos en el baño como había pensado en un principio. - Fito: A ver... (Dice echando un vistazo al hinodoro) Que desagradable!, tenés razón, así no se puede!, sabes? tal vez sea mio! hace un rato vine y... Me acerco al canal para comenzar de nuevo el proceso de concentración. Los dos acabamos de hacer lo que debíamos y yo me acerco al lavamanos para hacer lo que mejor se puede hacer en este. Fito ya se va a ir pero lo detengo con una pregunta. - Arturo: Y qué...? Ya le bajó la intensidad a la gente? Fito se me acerca y me habla en un tono mas amable, mientras me observa. - Fito: Sabes? Eso NUNCA va ser posible. Me da un golpecito en la espalda y se va. En toda la noche, fué ésa la situación en que lo ví humano, dejando atrás la pedancia y la distancia. Creo que en ese instante también me vió como una persona más, no como el fanático intenso o como el empresario fracasado en busca de una oportunidad. Estuvo bueno por esa noche, la verdad me sentí contento porque recordé que un hombre es sólo un hombre y en éso radica su grandeza, poder despojarse de lo ganado, de lo que se tiene encima para hablar humildemente y con la verdad, asi sean estupideces, es algo meritorio, incluso para un despelucao como Fito Páez... hehe. |